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El Euribor es el índice de referencia más usado para determinar el tipo de interés al que se van a pagar las hipotecas variables en nuestro país. Esto significa que en cada revisión de la cuota a pagar, se tendrá en cuenta este índice de referencia para su cálculo, sumando a su valor, el del diferencial que venga determinado en el contrato de préstamo hipotecario.

El Euribor en mínimos históricos

Este índice que afecta a la gran mayoría de los contratos de préstamos de nuestro país, lleva varios años estando por los suelos, concretamente más de tres años y medio encontrándose en valores negativos. Sin embargo, parece que aún no ha tocado fondo y sigue bajando. En la última publicación realizada por el Banco de España, el Euríbor se ha establecido en un valor de -0,356 %: la cifra más baja que ha tenido nunca.

Esto significa que, si una hipoteca debe revisarse en este momento y el diferencial del préstamo fuera inferior al valor del Euríbor, el tipo de interés que tendría que aplicarse a la hipoteca sería negativo.

Ejemplo:

Hipoteca con diferencial de 0,3 puntos a sumar al último euríbor publicado:

Tipo de interés aplicable: -0.356 + 0.3 = -0.056 %

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El Banco puede tener que pagar intereses al cliente

En esta situación, el banco se encontraría con que no sólo no cobraría intereses, sino que tendría que pagarnos esos intereses. Realmente, nadie llegaría a ver un ingreso en su cuenta, pero si una cuota de un préstamo está compuesta por una parte dedicada a amortizar y otra a pagar intereses, ahora esos intereses se restarán a la parte de amortización, de forma que amortizará más préstamo, pagando menos.

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La cláusula cero.

Hace años era muy difícil imaginar encontrarnos en esta situación, sin embargo, hoy en día, los bancos ya han creado una nueva cláusula que evita todo esto, la conocida cláusula cero, que no deja de ser una cláusula suelo que impide que el tipo de interés pueda ser nunca inferior a cero.

Esta cláusula cero, con la nueva ley de crédito hipotecario que se ha publicado este mismo año, ha pasado a ser norma, porque dicha ley ha establecido que ninguna hipoteca podrá tener un tipo de interés negativo.