La cláusula 365/360

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Continuamos desgranando las distintas cláusulas que han incluido los bancos en los préstamos y otros contratos financieros y de las que ya existen sentencias que las declaran nulas por ser abusivas. Hoy le toca el turno a la cláusula actual/360 o más comúnmente conocida 365/360, una cláusula que adultera la forma de cálculo de los intereses para que el resultado favorezca al banco.

Vamos a explicar cómo podéis identificar esta cláusula en vuestro préstamo, qué efectos produce esta cláusula y por qué puede declararse nula.

Vídeo:

Para comprender la incidencia de esta cláusula 365/360 en el préstamo, resulta muy interesante la explicación que da el profesor de Economía Financiera en la Universidad San Pablo-CEU, Don Miguel Córdoba Bueno en relación con el concepto Base de cálculo:

Cuando se realizan operaciones financieras en corto plazo, empleando la ley financiera de capitalización simple, y tal y como hemos indicado en el punto anterior, las entidades financieras utilizan en unos casos el año natural (365 días ó 366 días si es bisiesto), y, en otros, el denominado año comercial (360 días). La expresión del interés a pagar en los dos casos sería la siguiente:

Fórmula 365/360

En realidad, esto no es otra cosa que un engaño por parte de las entidades de crédito para cobrar más intereses a los demandantes de un préstamo, poniendo un denominador más pequeño que haga que los intereses sean mayores. Sin embargo, cuando paga intereses por los depósitos sí que utiliza el año natural, y lógicamente paga la cantidad justa.

Tal base de cálculo, denominada en la esfera económica como la base de cálculo actual/360 o más comúnmente 365/360, supone que los intereses devengados se vean incrementados en un 1,39%:

incidencia 365/360

Por tanto, el empleo en el numerador de los días naturales frente a un denominador que toma por base días comerciales va a conllevar el incremento de los intereses devengados, de modo que en un año se habrán liquidado cinco días de exceso, lo que supone un claro perjuicio al consumidor. En definitiva, el empleo de cifras distintas en el numerador, respecto del denominador, va a conllevar que el interés se vea incrementado o disminuido en función de si la cifra de mayor valor se encuentra en el numerador o no respectivamente.

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